martes 7 de junio de 2011
La protestona
Una señora tenía la costumbre incurable de mascullar contra todo y todo el mundo. Finalmente, el alcalde creyó que había encontrado algo por lo cual ella no podría protestar. Su cosecha de patatas era la mejor en toda la región. ¡Ah!, al fin hay algo con lo que la señora debe estar muy feliz, pensó, y cuando la encontró en una calle de la aldea, le dijo con una sonrisa radiante, "Todos están diciendo que su cosecha de patatas fue esplendida este año". La vieja señora lo encaró con un mirar penetrante y dijo: "Es verdad que no son tan malas, pero, ¿dónde están las podridas, para los cerdos?"
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2 comentarios:
jeje...las patatas podridas, la parte chunga de nosotros mismos
Pobrecita, era cortita de miras. Como los caballos con las orejeras.
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