Dicen que el libro de los gustos se quedó en blanco. Esto quiere decir que no a todas las personas les gusta lo mismo, de ser así, seguramente la vida sería muy aburrida.

Me he permitido la osadía de ir recopilando aquellos relatos que me van gustando y sobre todo de los que se pueden sacar moralejas o lecciones que nos toquen el alma y a ser posible nos hagan mejores.

Si lo consiguiera con un solo de ustedes, me daría por muy satisfecho.

Hada

jueves 3 de marzo de 2011

Asamblea en la carpintería

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.

El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.

El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.

Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo juego de ajedrez.