Dicen que el libro de los gustos se quedó en blanco. Esto quiere decir que no a todas las personas les gusta lo mismo, de ser así, seguramente la vida sería muy aburrida.

Me he permitido la osadía de ir recopilando aquellos relatos que me van gustando y sobre todo de los que se pueden sacar moralejas o lecciones que nos toquen el alma y a ser posible nos hagan mejores.

Si lo consiguiera con un solo de ustedes, me daría por muy satisfecho.

Hada

viernes 21 de enero de 2011

Las plumas

Había una vez un hombre que calumnió gravemente a un amigo suyo por la envidia al ver el éxito que éste había alcanzado. Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: -Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?, a lo que el hombre respondió: Toma un saco lleno de plumas y suelta una a una donde vayas.

El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado por toda la ciudad. Volvió donde el sabio y le dijo: -Ya he terminado, a lo que el sabio contestó: -Esa es la parte más fácil.

Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas. El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna. Al volver, el hombre sabio le dijo: -Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste y todas las calumnias que inventaste, volaron de boca en boca y ya no lo puedes reparar. Ve y pídele perdón a tu amigo, y la próxima vez recuerda que es mejor no desparramar las plumas, porque ya nunca se podrán volver a juntar.