Dicen que el libro de los gustos se quedó en blanco. Esto quiere decir que no a todas las personas les gusta lo mismo, de ser así, seguramente la vida sería muy aburrida.

Me he permitido la osadía de ir recopilando aquellos relatos que me van gustando y sobre todo de los que se pueden sacar moralejas o lecciones que nos toquen el alma y a ser posible nos hagan mejores.

Si lo consiguiera con un solo de ustedes, me daría por muy satisfecho.

Hada

sábado, 16 de enero de 2010

La cuchara

Un estudiante de zen se quejaba de que no podía meditar: sus pensamientos no se lo permitían. Habló de esto con su maestro diciéndole: "Maestro, los pensamientos y las imágenes mentales no me dejan meditar; cuando se van unos segundos, luego vuelven con más fuerza. No puedo meditar. No me dejan en paz". El maestro le dijo que esto dependía de él mismo y que dejara de cavilar. No obstante, el estudiante seguía lamentándose de que los pensamientos no le dejaban en paz y que su mente estaba confusa. Cada vez que intentaba concentrarse, todo un tren de pensamientos y reflexiones, a menudo inútiles y triviales, irrumpían en su cabeza.

El maestro entonces le dijo: "Bien. Aferra esa cuchara y tenla en tu mano. Ahora siéntate y medita". El discípulo obedeció. Al cabo de un rato el maestro le ordenó:"¡Deja la cuchara!". El alumno así hizo y la cuchara cayó obviamente al suelo. Miró a su maestro con estupor y éste le preguntó: "Entonces, ahora dime quién agarraba a quién, ¿tú a la cuchara, o la cuchara a ti?.